Introducción

Cuando hablamos de recetas rápidas saludables México, la mayoría piensa en ensaladas, sopas ligeras o snacks frescos. Sin embargo, también existen opciones dulces que, si bien no son para todos los días, forman parte de esos pequeños placeres caseros que nos alegran la tarde. Uno de los más queridos en la cocina de las abuelas son los bolillos de lluvia, conocidos en muchos hogares como “los buñuelos de la merienda”.

Se trata de bolitas fritas, tiernas por dentro y crujientes por fuera, que se preparan en pocos minutos con ingredientes sencillos que siempre tenemos en la despensa: harina, leche, huevos y azúcar. Son ideales para acompañar con un café caliente, chocolate espeso o un vaso de leche tibia para los niños.

La mejor parte es que no necesitas utensilios sofisticados: con una olla profunda o sartén antiadherente, una cuchara para porcionar la masa y un poco de aceite, tendrás lista una bandeja de bolillos que desaparecerán en cuestión de minutos.


Ingredientes (para 20 bolillos aprox.)

Para espolvorear:


Preparación paso a paso

1. Preparar la masa

  1. En un tazón grande, bate los huevos con el azúcar hasta que la mezcla esté espumosa.
  2. Agrega la leche y la esencia de vainilla, mezclando bien con un batidor de mano.
  3. Incorpora la harina, el polvo de hornear y la pizca de sal. Mezcla hasta obtener una masa homogénea y ligeramente espesa, similar a la de un pastel.

2. Calentar el aceite

3. Freír los bolillos

  1. Con ayuda de una cuchara, toma porciones pequeñas de la masa y vierte en el aceite caliente.
  2. Fríe de 3 a 4 bolillos a la vez, girándolos suavemente con una espumadera para que se doren de manera uniforme.
  3. Retira cuando estén dorados y colócalos en papel absorbente para retirar el exceso de aceite.

4. Espolvorear


Variaciones creativas


Beneficios nutricionales

Aunque son un postre frito, los bolillos de lluvia caseros tienen ventajas sobre las versiones industriales:


Consejos prácticos


Conclusión

Los bolillos de lluvia son una receta sencilla, rápida y llena de tradición. Ideales para tardes familiares, meriendas improvisadas o para consentir a los niños después de la escuela. Prepararlos en casa no solo es más económico, sino también una forma de mantener vivas las recetas que nos conectan con nuestras raíces.

Con apenas 20 minutos en la cocina y algunos utensilios básicos, tendrás un postre casero que roba sonrisas y deja la casa oliendo a vainilla y canela.

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